jueves, 14 de junio de 2007

Paco el brasas evita el fin del mundo.

Las urgencias son comunes en el mundo de la informática, donde normalmente todo es para ayer. También es normal que la gente se acuerde de formar a la gente nueva cuando el daño está hecho, como es el caso que esta vez nos concierne, en el que se encarga a alguien nuevo que cargue unas tablas de datos y lo hace y se olvidan decirle que no borre lo que hay ya.

Los que creían que el fin del mundo sería protagonizado por el caos, la tierra se abriría y miles de rayos caerían sobre nosotros estaban equivocados, el fin del mundo es cuando se comete un error como este y se entera algún jefe que por otro lado no sabe cual es el problema real, pero no puede pasar por tonto.

Suena el teléfono, no el tuyo si no el del favorito del jefe y vemos como el hombre se levanta y se pone firme, mientras asiente con la cabeza que parece que se le va a salir. Empieza el caos y los gritos, te preguntas si hemos quebrado (al fin libres) o es que nos invaden los chinos... pero no, es que ha habido un error de un novato y menos mal que no ha roto nada porque es en un entorno de prueba, pero estamos al borde de la locura y todos se movilizan, el coordinador (alias ‘Goordi’, alias ‘Encagado’ por sus problemas intestinales y alias ‘el fugitivo’ por la manera en que sale corriendo del WC tras usarlo, dejando el cuerpo del delito allí mismo) organiza el trabajo y enmarrona a los mas nuevos... y entre ellos se encuentra ni mas ni menos que nuestro héroe, Paquito el Brasas, que decide tirar del carro y preparar un SUPERPROGRAMA que solucionará el hambre del mundo.

El trabajo es pesado pero sencillo, cargar 100 tablas de datos, el trabajo se reparte entre tres personas a partes iguales y mientras nuestro héroe trabaja duro en su programa, uno de ellos ha terminado de cargar sus tablas de manera manual (con las herramientas del sistema, vamos) y el otro pobre, un becario, hace lo que puede.

Tres días tarda Paquito en hacer ese programa y cuando lo termina va todo orgulloso a presentar el informe al Encagado, que rápido le manda al becario a que le cuente lo que ha hecho.

A las 10:00 am el becario mira con interés la pantalla.

A las 11:30 am el becario mira al techo buscando sin duda ese rayo salvador que le aniquile.

A las 13:00 el becario tiene un tic nervioso en el ojo y hace pedorretas, cual Millan de Martes y Trece hablando de la empanadilla de Móstoles.

A las 14:00 el becario está sentado en el suelo, la mirada perdida, las rodillas abrazadas y balanceándose adelante y atrás.

Y las tablas sin cargar...

(Mi agradecimiento a Enrique por su idea del balanceo jejeje).
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