viernes, 24 de agosto de 2007

Café gratis.

Dado el pensamiento generalizado de que me lo paso bomba en el curro, os voy a contar lo que me pasó ayer, cuando mi herramienta de trabajo dejó de funcionar.

Mi ordenador se quedó bloqueado varias veces, a la quinta vez decidí indagar a ver que proceso era el culpable de esta situación y descubrí que se trataba de una actualización que se realizaba vía Intranet a petición del grupo de mantenimiento de la misma. Tras intentar cancelarlo varias veces vi que el archivo de actualización era persistente y opté por poner una incidencia al grupo pertinente. Media hora después me llamaron para tratar de arreglar el problema. Cual fue su sorpresa al ver que mi equipo es un Pentium II, windows 98, con 98 de RAM y con versiones tan anticuadas de todas las herramientas que ya no dan ni soporte.


El hombre con el que hablaba no paraba de decir ‘no me lo puedo creer, en serio’ y repasó por curiosidad todos los programas, anunciándome algo que ya me habían advertido en Mayo: en breve dejarán de funcionarme todas las cosas, puesto que se está instalando software para windows xp. La incidencia la cerró tras 3 horas de intentos frustrados y ya al borde de la desesperación, indicándome que hablase con mi responsable para que me diesen un equipo nuevo o no podría hacer mi trabajo en breve.

Lo más triste es que eso se lo dije al jefe del área en Junio y nuevamente en Julio, pero soy una persona responsable, me preocupo por hacer mi trabajo a pesar de todo y vuelvo a hacer la llamada recordando el problema que cada vez es más acuciante. ¿Y qué respuesta recibo? Que solo se ha pedido un ordenador y es para la mujer fantástica, pantalla plana TFT, el más rápido del mercado... un equipo nuevo para alguien que no tiene problemas con el suyo y a mi, SUPONGO, me darán el suyo. Como dice el refrán: Basura que no quiere el amo, manjar para el marrano.

Evidentemente voy a dejar de ser responsable, voy a dejar de preocuparme y cuando esta máquina diga que no sigue, informaré de que estoy parado. Señores, no se sorprendan, hablamos de una empresa en la que la promoción laboral a mujeres está prácticamente vetada y en el que en su departamento de impagados, las señoritas para ir al baño tienen que levantar la mano y si al jefe le cae mal no les deja. Hay rebeldes que al no tener autorización lo dejan todo y se van dejando la centralita, pero la mayoría son gente con miedo a quedarse sin trabajo y tragan con todo.

Y me tomo esto así porque para realizar mi trabajo mi jefe directo está pidiendo que me lleven al almacén principal, sito en Valdemoro, es parte de mi formación y se niegan.

Para colmo estoy siendo observado por el encagado a todas horas, el cual se dedica a poner zancadillas a los que no pertenecen a su grupo de 4 y a los que considera rivales. Ya me ha puesto dos. Las consecuencias de no esperar tal cosa han sido una llamada de atención justificada por llevar poco tiempo, así que para la segunda le ignoré y me informé antes de cometer un error de nuevo. Evidentemente este estado de tensión me genera un despertar de mi agudeza y reírme de la situación, pero es desagradable estar aquí. Es duro ver a los 4 irse a la calle a tomarse unas cañas de 40 minutos y que no pase nada y a ti te llamen la atención por parar 10 a tomar un café. Por supuesto, otra cosa es que les hagas caso jejeje.

Vamos, que la diversión no está en el trabajo, si no en la manera de tomarse las cosas. Ayer fui al baño y se habían dejado una tarjeta monedero en la máquina de café, la miro para ver de quien es y devolverla y era del encagado. Me faltó tiempo para avisar a los compañeros y tomar café, ya que sin duda se trataba de una forma de conciliarse con nosotros, pero como es tímido no nos lo dijo directamente :p
















Tristemente cuando estábamos viendo el saldo nos pilló jajaja.
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