domingo, 25 de febrero de 2007

Milagros

El silencio de la iglesia se vio alterado por los gritos aterrados del monaguillo.
- ¡¡¡Padre, Padre, está sucediendo un milagro, corra...!!!
Corrieron los dos a la sacristía, el monaguillo casi echa la puerta abajo y señala con dedo tembloroso el centro de la mesa.
- Mire... la ostia consagrada, está dando vueltas en un vaso de agua. ¿Cual será el mensaje que nos quiere dar nuestro señor?
- mmm... a mi no sé, a ti que eres gilipollas, esto es una aspirina efervescente.
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