domingo, 25 de febrero de 2007

Ringu.

Si hay algo que me molesta es perder el tiempo vaciando el buzón de publicidad. Maldición, si quisiera algo ya me buscaría la vida para encontrarlo. En este mundo en que vivimos, con internet ¿Qué necesidad hay de llenar los buzones de notas inútiles? Un día de estos pillaré al que me deja esas cosas y le voy a hacer tragar plomo.
Ayer sin ir más lejos, me encuentro la tapa del buzón abierto y maldiciendo por el montón de papelitos que espero encontrarme, asombrado, me encontré una cinta de video. Aunque sabía que se trataría de publicidad, sentí la pequeña esperanza de que se tratase de algo diferente, un video de mis vecinos retozando, o una grabación de camellos vendiendo drogas a los hijos de los vecinos... una oportunidad de gastar la munición que tengo acumulada antes de que caducase y ser visto como un héroe. No me miréis así, los americanos lo hacen continuamente, salvo que ellos hacen guerras, se inventan conflictos, armas de destrucción masiva y ya de paso venden y consumen esa munición. Cada cual tiene su estilo.
Bueno, el caso es que me siento a ver la tele, y me encuentro con una música new age, y con un montaje ridículo, una mujer peinándose, luego se suicida, una silla girando, un pozo... menuda mierda de video. Me quedo hasta el final maldiciendo para apuntar el sponsor, ir a buscarles y meterles el vhs por donde la espalda pierde su nombre y se acaba. Enseguida suena el teléfono, lo cojo y se escucha una voz que dice:
siete días
A lo que le respondo que sé quien es y que le voy a patear. Estos criajos de hoy en día no tienen respeto, nada de respeto. Sin duda es su mestizaje, han pasado demasiadas culturas por este país y la gente no se ha preocupado por mantener la sangre limpia. Miradme a mi, hijo de mi padre y su prima. Nos hemos estado casando entre parientes por tantas generaciones que la sangre que fluye por nuestras venas es pura. Hasta que finalmente, seré el único miembro.
Pasaron los siete días, tuve visiones y cosas raras, seguramente producidas por los jodidos marcianos. Saben donde hay un hombre de verdad y por eso tratan de confundirme. Y ahora viene lo bueno, aunque hace meses que me cortaron la luz y la tele no funciona desde que reventé una botella de cerveza sobre ella, va y se enciende.

De ella empieza a salir una tía de ojos achinados que huele peor que mis pantalones tras una noche de borrachera. La muy zorra se levanta y me mira como si yo fuera el culpable de algo malo.

Así que agarro mi colt y le meto una bala justo entre los ojos. El retroceso la hace caer dentro de la tele.
Jodidos inmigrantes... entran en este país por cualquier sitio.

(este cuento es una simple broma, no hay intención de insultar, hacer calificaciones a personas de ningún tipo social).
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