miércoles, 28 de marzo de 2007

FUSIÓN.



La mujer perfecta.
¿Acaso es posible ver alguien tan impresionante que te quedes sin habla? Su piel es pálida, pero tenía un tono que predecía suavidad y calor, sus ojos se encontraron con los suyos y los tonos de color que adoptaban con la luz de la discoteca eran tan variados que recordaban los de los conejos cegados por los focos de un coche en la oscuridad, su cuerpo oculto entre capas de ropa negra adivinaban dulces placeres ocultos, mientras se contorsiona de manera lenta pero rítmica. Lo mejor pensó sus labios, carnosos y oscuros que destacaban tanto con el color de su piel, pareciendo pintados al óleo.
Una diosa inalcanzable, piensa él y regala su vista un rato mas para intentar grabar en su memoria cada uno de los detalles, como encajan sus caderas al moverse, la línea de sus brazos dibujando figuras inexistentes en el aire y sus pies invisibles ante el vuelo de su falda desplazando su cuerpo en el escaso sitio de que disponía, haciendo que su pelo apenas se mueva de lo equilibrado de sus movimientos.
Algo que podría parecer tan extraño es el conjunto más sensual que había podido presenciar jamás. Lo único raro, es que ella seguía con la mirada fija en él y sus labios se ensancharon en una sonrisa y a pesar de la distancia y la oscuridad, pudo adivinar que las pupilas de ella se cerraban, como las de un águila que ha localizado su presa.
Ella dejó de bailar y se aproximó a él. Cogió el baso del que bebía sin dejar de sonreír y echó un largo trago, mientras la música en la pista cambiaba, dejando de lado el potente ritmo de Dash Ich y su Destillat para pasar a One Dich de Rammstein. Ella agarró su mano y le arrastró a la pista, pegando su cuerpo al de él, aproximando sus labios tanto que sentía el aliento cálido y perfumado, sintiendo que todo se escapaba de su control y se movía por instinto. La mano de ella estaba situada en su nuca y con la otra le guió para que la cogiese de las caderas, para que pudiera sentir todo lo que había deseado. Era un sueño hecho realidad, su cuerpo se movía ante él, ella juntó su mejilla a sus labios y la piel era tan suave y cálida como pensaba. Cuando le miró, su mirada le absorbió la esencia de tal modo que perdió la noción del tiempo y el lugar en el que estaba dejó de ser.
El golpe de su cabeza contra la puerta le despejó. Ella se abrazaba con fuerza a su cuello y recorría con su lengua el interior de su boca. Era increíble, estaba con la mujer más hermosa que había visto jamás y aunque solo durase una noche, sería la mejor noche de su vida.
Abrió la puerta y se vio arrastrado al interior, mientras ella se empezaba a quitar la ropa y tiraba de la suya. ¿Acaso no pensaba intercambiar una sola palabra? Cuando vio su cuerpo desnudo, eso dejó de importar. Se abrazaron con fuerza y conectaron de inmediato. Ella se contorsionaba sobre él, con las uñas clavándose en su torso, haciéndole daño pero no importaba, nada importaba.
Hasta que el dolor se hizo un poco más agudo y sus pulmones parecían funcionar al revés, sacando el oxígeno en lugar de tomarlo. Levantó la cabeza y ella tenía las manos hundidas en su pecho, pero no sangraba, era como se hubiera fusionado con él. Pensó que debía ser una visión cuando el dolor volvió, ella pareció temblar y brillar e introdujo sus brazos hasta el codo.
Entonces le miró y su sonrisa no era tan bonita, su cara estaba vieja y parecía cansada, le faltaban dientes y sus ojos eran totalmente blancos, fluorescentes. El siguiente dolor le hizo gritar y ella se sumergió en su piel hasta los hombros. El pelo de ella le tapaba la cara y era rígido y seco, parecía alambre. Ella levantó la cabeza y su cara era la de una persona que debía llevar muerta y descompuesta hacía años.
El último fue él peor. Su grito mudo por la falta de oxígeno dolió aún más que la descarga y ella se introdujo totalmente en su cuerpo.
Epílogo: La música gótica suena potente en la discoteca. La gente mueve sus cuerpos al ritmo y se deslizan por la pista con energía, como corresponde a la potente música. Solo una figura femenina parece moverse como un alma en pena, sin embargo los ojos de los hombres no pueden apartarse de ella, sin duda es la mujer más hermosa que hallan podido ver, aunque algo en sus ojos y sus labios dan la impresión de ocultarse tras ellos un apetito feroz.
Publicar un comentario