viernes, 9 de marzo de 2007

Sobre Sol Negro

Quizás he empezado mal la presentación del cómic Sol Negro y pretendo corregirlo.

Los que se decidan a leerlo les advierto que no irá rápido y que no es una comedia, ni un cómic de superhéroes en trajes ajustados y posturas imposibles, se trata de un cuento con final incierto, situaciones curiosas y momentos sangrientos. ¿Y porqué se ha hecho así? Porque en un principio iba destinado a una publicación de terror y ciencia ficción.

Así pues, advierto que las vivencias de los personajes del cómic no serán apacibles, habrá monstruos, habrá sangre, habrá muertes y vísceras. El cómic estaba pensado así desde un principio y así seguirá mientras tenga ganas y motivación, se lea y tenga tiempo.

La historia parte de tres personajes centrales que poco a poco iran cruzando sus vidas de diferentes formas. Primero empezaré a presentarles uno por uno, cada uno en su entorno.

Irene es lo más parecido a una niña prodigio, su inteligencia solo es superada por su fortaleza física. En un cómic normal sería una chica de metro ochenta muy bien dotada, con mirada agresiva y figura escultural, aquí he intentado hacer algo diferente, una chica fibrosa para justificar su agilidad, seria y de aspecto responsable. Pero también es una soñadora, alguien que desea sacar su nariz de una vida disciplinada, llena de sacrificios y lecturas. Desea vivir, ser parte de algo y se implica con su habitual interés.

Sandra es una vieja conocida mía. La diseñé hace años para un cómic que vio la luz allá por 1994. Aunque le he dado unos cambios ligeros de personalidad y físico, se mantiene el espíritu, o la falta de él. Una mujer con cuerpo de diosa y la inocencia y coeficiente intelectual de un niño. Tiene caracter, tiene el poder, tiene el físico, pero no sabe que hacer con ello. Una niña que se ha pasado su vida encerrada y protegida y que es incapaz de adaptarse al mundo exterior. Al nacer y con los dolores del parto reventó los cerebros de todos los presentes en un radio de 50 metros. Telépata y telekinética de primer grado, el estado la acogió y la entrenó para controlar sus poderes y en segundo lugar para utilizarla como asesina.

El mendigo loco... parte de la idea original de sombra del mismo cómic. Un personaje con problemas mentales y de respuestas totalmente impredecibles. En un principio le creé con un traje negro y un casco, gracias a los cuales se mimetizaba en las sombras y pasaba totalmente desapercibido, pero he pensado que la mejor manera de pasar desapercibido en esta sociedad es se un mendigo, la gente pasa por su lado sin dedicarles siquiera un vistazo y se alejan de ellos como si no existieran, así que decidí cambiar su aspecto superheroico por uno más desaliñado, sucio y descuidado. Sin embargo se mantiene su desequilibrio mental y su ánimo cambiante, que espero pueda sorprender a la gente tanto como lo hizo en sus días de trajes ajustados e identidad desconocida.
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