martes, 22 de mayo de 2007

ARMA X

El pasado de uno de los personajes más carismáticos de la editorial Marvel se puso en duda con la obra maestra de Barry Windsor Smith. ¿Cómo le fue implantado el esqueleto de adamantium a Lobezno? ¿Se hizo con su consentimiento?
Lobezno se convirtió en uno de los personajes insignia de la editorial gracias al trabajo realizado por Claremont y Byrne en La Patrulla X. El hombrecillo con garras de adamantium y genio volátil, misterioso y sin embargo entrañable a veces pasó de ser un asesino del gobierno canadiense a ser uno de los protagonistas más importantes de la colección, lo que dio lugar a que tuviera su colección propia.Aunque a lo largo de los años se habían dado notas sobre el pasado de este hombre, nunca se había dejado claro cuanto tiempo había vivido y parecía que al no poder envejecer como el resto de los humanos este filón no tendría límite.
De repente aparece Weapon X, un cómic para adultos, salvaje, despiadado y magistral. Una obra que cortó con el inagotable filón de golpe aunque planteó otras muchas dudas al respecto del pasado de este hombre. Nunca se ha sabido si lo publicó Marvel por ser demasiado bueno como para dejarlo de lado, pero desde luego es algo de lo que jamás se arrepentirán.
La historia cuenta como Logan, un pequeño espía canadiense bastante agresivo y con la capacidad de regenerar sus tejidos a mucha velocidad, es secuestrado por un grupo de matones. Cuando despierta está metido en un tanque, desnudo, repleto de cables y agujas atravesando su piel y su carne y sintiendo un dolor indescifrable mientras le inyectan un líquido espeso y muy caliente que se adhiere a sus huesos. La tortura es insufrible y pone al límite su cordura, algo que remedian lavándole el cerebro, sus recuerdos son alterados y poco a poco pasa de ser un humano a convertirse casi en un animal, un asesino despiadado que solo obedece órdenes desplegando unas garras de metal. Sin embargo, pierden el control de su arma y ésta demuestra ser incontrolable y mucho más despiadada de lo que ellos mismos pensaban.
El guión de la historia que nos presenta Barry Windsor Smith es aparentemente muy simple y archiconocido, sin embargo leer la miniserie entera no es algo que deje impasible al lector. Los diálogos no son brillantes, las situaciones parecen a veces incluso confusas vistas a través de un Logan al límite de la cordura, pero el dibujo... esa es otra historia. Para hablar del dibujo habría que hacer un punto y aparte.
Hablar de los límites físicos del cuerpo humano es hablar de Arma X, hablar de un cuerpo retorciéndose de dolor sin necesidad de bocadillos con gritos es hablar de Arma X, hablar de lo que podría hacer un hombre con una garras del metal más duro existente a otros hombres es hablar de Arma X, porque solo aquí hemos podido ver todo esto. Si Logan corta metal sin apenas esfuerzo, ¿qué hará con un cuerpo humano? ¿Qué sucede si es atacado por decenas de soldados fuertemente armados y corta sin mirar dónde? Brazos y piernas seccionadas, cabezas cortadas y sangre, mucha sangre hasta el punto de cubrir por los tobillos son el punto final que pone el lazo de oro a esta historia.
El magistral dibujo de Barry Windsor es la mejor herramienta para hacer de esta obra una de las mejores muestras de expresión corporal que hasta el momento hemos podido ver en el mundo del cómic de superhéroes. Tras leer este cómic nos damos cuenta de que Lobezno no tiene cabida en la Patrulla X porque sus garras no encajan de ninguna manera en un grupo que evita matar, la idea que nos presentan de autocontrol no es posible con esas cuchillas insertadas en sus antebrazos que le hacen retorcerse y sangrar cuando salen y con una capacidad para la violencia que le hace perder toda conciencia humana.
No importa si te gustan los mutantes o no, es una obra que nadie debe dejar de leer bajo ningún concepto o nunca podrá decir que sabe lo que es un cómic ni lo que es el arte llevado al extremo.
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