viernes, 11 de mayo de 2007

Paco el Brasas II: Ibéricos en mi cajonera.



Segundas partes nunca son buenas, o eso dicen, pero cuando se trata de impresentables que consideras que no pueden sorprenderte y les has calado, la sorpresa está asegurada.

El tío no solo está demostrando no tener ninguna educación ni respeto por los objetos ajenos, si no que se amplia al trato humano. Los viernes tengo la costumbre de traerme algo de comida para media mañana, pues entro a las 8 de la mañana y hasta las 16:00 no como la mayoría de los días. El viernes pasado me traje un sándwich de chorizo Revilla (un sabor que maravilla) y queso. A eso de las 11:00 de la mañana hacemos una parada, sacamos unos cafés y charlamos un rato para descansar y el tío se nos ha pegado cual lapa. Así que este viernes estoy disfrutando de mi bocadito matinal y veo que me mira con cara de asco y mira luego mi sándwich y dice ‘puah’. Le miro y le digo ‘¿puah qué?’, a lo que ya estábamos todos alucinando y expectantes y me suelta que mi chorizo no es ibérico... sabrá él como tengo yo el chorizo ¿No te digo?

Tras mi desagrado y mi golpe irónico habitual, empezó con el monólogo sobre sus conductas alimenticias. He de decir que solo con mirarle de perfil la adivinas, siendo innecesario prestarle atención... pero vamos que aún siendo necesario nadie se la presta. Así que nada, yo que solo como algo de fiambre los viernes y encima en sándwich, debería gastarme un dineral en embutidos caros porque él lo dice, a riesgo de tener que tirarlos por caducar, como le dije. Se nota que no paga hipoteca y gana un dineral a pesar de no hacer nada.

Lejos de terminar la odisea, ayer jueves fui a comer con unos compañeros y uno de ellos me dice que no puede guardar nada en la cajonera, porque la ha tomado al asalto, que no le cabe ni un cuaderno porque está llena de manzanas, pan duro y otros manjares pasados y de aspecto lúgubre. Puedo atestiguar que un tomate mas que sospechoso se movía mientras me mostraba un cajón abarrotado de alimentos, que eso más que un cajón parecía un autoservicio. El caso es que ya tiene mesa... pero su cajonera la tiene con material de trabajo.

Y para terminar, me comenta otro que llega de comer y no encuentra su bolígrafo. Mira a la mesa de este hombre y lo tiene él, así que lo recupera para trabajar. Cuando llega él, le recrimina que le ha cogido el bolígrafo. Este chico prefiere poner una vez colorado que ciento amarillo y le replica que pida material en recepción que se lo dan... a lo que contesta Paquito que para que va a pedir nada si puede usar lo que tienen los demás. Mi compañero le pidió las llaves del coche, porque ¿Para que va a traerse uno si puede coger el de los demás compañeros?

Si... esto no es normal. Seguiré informando.
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