martes, 10 de abril de 2007

El increíble mundo laboral ataca de nuevo.




Llevo algo menos de dos meses en mi nuevo destino, me sueltan un área que desconozco a mi solo y hala... a buscarse la vida.
En mi anterior proyecto me pusieron a diseñar una aplicación enterita y no me dijeron que tenía que hacer. Puedes hacer dos cosas, no hacer nada o improvisar y crear algo que te apetezca, cosa que hice yo, así que al mes ya tenía unas pantallitas que sacaban recetas de cocina, todas con sus fotos, sus ingredientes y su perejil, rico, rico, rico.

Mi gerente creo que no salía de su asombro ‘¿Y esto que tiene que ver con auditoría interna?’ me preguntaba con bastante mal humor. ‘Ah, ¿Que era de eso de lo que iba esto?’ y me gritó. Hay cosas que puedo aceptar, pero nunca que me griten y menos sin motivo, como no acepto que se me llame la atención por no decirme lo que quieren y esperar que lo haga de todos modos. Lo siento, no me gusta leer la mente de los demás, poder puedo y si hay que ir se va, pero no quiero.

Y a pesar de todo dejé el proyecto encaminado en poco tiempo (total, son dos pipas) y van y me mandan a otro sitio, a este, a ocupar el puesto de un chico que llevaba 7 años llevando el área y la conocía al dedillo. Y pretenden que estando solo me haga cargo... y no me dan ni usuarios para acceder, con lo que tengo que utilizar los del otro chico.

Luego te llaman desde Barcelona y me dice una voz temblorosa ‘¿Eres Marcos? Te llamo porque tengo un bulto atascado en el pulmón’ y claro, yo pensando que estoy en el área logística de almacén y resulta que no me habían contado que también doy consejos de salud. Así que le digo ‘Vaya, lo siento... ¿Ha probado a ir al médico? Por cierto, no, no soy Marcos, pero puede llamarme Sombra’.

Menos mal que la gente tiene sentido del humor y paciencia, porque vamos, menuda cagada. El pulmón resulta ser un área donde se deja la mercancía y el bulto es parte del palé. Así que pude soltar el aire que contenía en mis pulmones y no por el bulto, si no por la salud del pobre hombre, pase que no le conozcas, pero esa congoja en su voz me puso la carne de gallina.

Lo de la terminología es bueno saberlo, porque te llama una mujer y te dice ‘Hola cielo, soy Rosa, es que tienes que meter tu bulto en mi hueco ya, que te lo he pedido muchas veces y la cola cada vez es más larga y si no descargas no sé que va a pasar’ y a mi lo que se me ocurre de entrada es llamarla perturbada y colgarla el teléfono, vamos.

En fin, hoy me han quitado las herramientas necesarias para mi trabajo, porque como estaban a nombre del otro chico, pues es ilegal que yo lo utilice... y sin ellas ya puede crecer la cola lo que quiera, que mi bulto no entra en ningún hueco.

¡Que viva el trabajo divertido y bien hecho!
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