jueves, 26 de abril de 2007

Paco el brasas vs victoria la borde (y III).

Siempre me han gustado los crossover. Para los que no sepan que es, un crossover es un término que se utiliza en el mundo del cómic para referirse a las grandes sagas en las que intervienen todos los personajes de las diferentes colecciones. Siempre se presenta como algo divertido, grandioso... como el crossover que hemos tenido esta mañana aquí y que titulo.... PACO EL BRASAS VS VICTORIA LA BORDE (Que se escuche música de trompeta leñe, que esto es más épico que 300).

Hace dos semanas:

Nuestro querido Paco el brasas no dispone de puesto fijo, las cosas de palacio van despacio y mientras montan el equipo le tienen sentándose en ordenadores que hay libres, gente que esté de baja, de vacaciones o aprovechando las tarde en aquellos que tienen jornada reducida. Nuestra querida Victoria acepta de mala gana (no podía ser de otro modo) que este hombre ocupe su puesto cuando ella no está.

Ayer:

Victoria tiene una reunión y no viene en todo el día. Paco ocupa su lugar y no nos lo quitamos de encima ni en la comida. Saca un tapper enorme de lentejas que no es capaz de terminarse y empieza coger cucharadas de lentejas y a echarlas en un vaso de yogurt vacío. Cuando no caben más empieza a amontonarlas, se levanta y se va, dejándonos el vaso rebosante allí, mirándonos... y todavía quedan 3 horas para que pase el día.

Hoy:

Llego por la mañana y la tensión se masca. Huele a quemado y no nos damos cuenta de lo que pasa hasta que miramos a Victoria y sobre la mesa tiene dos mendrugos de pan. A pesar de saber que la respuesta no va a gustarme pregunto que la pasa. De verdad, a veces parezco tonto.

‘Pues que quieres que me pase... mira... MIRA... abro el cajón y me encuentro esto, dos mendrugos de pan duro y mira mi mesa ¡¡¡MIRALAAAAAAAA!!! Los bolígrafos tirados, me ha cambiado la foto de mi hijo de sitio, me ha escrito en MI calendario’.

‘Caray’ la contesto, mi compañero de al lado está rojo y apenas puede aguantar la risa, pero su gesto de preocupación está muy logrado. ‘Solo le ha faltado pintarle bigote a tu hijo ¿No?’. Y desaparece el control, empezamos a reírnos.

‘Pues a mi no me hace NINGUNA gracia... le dejo que utilice mi puesto y me registra los cajones, los utiliza como despensa para meter basura... pan ¡HA METIDO PAN DURO! ¿Es un pordiosero que va luego dándoselo a los pájaros?, pues se va a enterar, no se va a sentar más aquí’.

‘Si, mejor ponle remedio o mañana abres el cajón y te encuentras la colada’. Ahora lloramos de risa y mi compañero continúa ’Eso... un calzoncillo secándose’.

Lo sé, a veces soy malo. Pero me consuelo pensando que solo lo soy con la gente que lo ha sido previamente conmigo, soy el Robin de los informáticos.

Por cierto... ha venido el otro y no le ha dicho ni pío, pero su cajonera la va a cerrar con llave a partir de ahora.
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