martes, 25 de septiembre de 2007

Mr Bean de bolsillo.


Me costó darme cuenta de lo que tenía delante pues el aspecto físico no correspondía con el del personaje, pero como dice el dicho una persona se mide por sus actos y no por su aspecto físico, así que poco a poco me fui dando cuenta de que tenemos un Mr Bean en el trabajo.

La primera vez que me fijé en él, fue un día en que estábamos tomando café en las escaleras (yo mi té, como siempre) y vimos al hombre en cuestión subir al piso del comedor, le dejamos pasar, sube, y baja y nos pregunta si está cerrado el comedor. El cartel que hay en la puerta es bien grande y pone: ‘El comedor se abre de 13:00 a 16:30’, así que se lo decimos. A las 10:30 le vemos que sube de nuevo y a las 11:00 y a las 12:00... sinceramente pensé que a lo mejor no sabía leer, aunque para trabajar en este mundillo es fundamental.

La segunda vez fue en el mismo comedor. El individuo coge estropajo y jabón y se pone a fregar un plato, cuando se le escapa el estropajo con un ‘huy’ y cae en el hueco existente entre fregadero y máquina de refrescos. El hombre mete la mano desde arriba, coge el estropajo y al tratar de sacarlo con el puño cerrado no sale, tras unos forcejeos tira fuerte y se le cae de nuevo, escurriéndose bajo la máquina. Sale de la cocina y vuelve al rato con una percha, mi comida que estaba en el microondas ya estaba caliente pero decidí ponerla un poco mas, no podía perderme el desenlace. El hombrecillo abre la percha e improvisa un garfio que me enseña sonriendo, se arrodilla en el suelo y trata de meterlo bajo la máquina, pero se le engancha en la camisa y cuando lo mete dentro la camisa se sube. Arrodillado, con una mano sujetando la camisa y con la otra tratando de coger el estropajo, el espectáculo es Dantesco. Finalmente consigue sacar el estropajo, pero la percha ha dejado la camisa arrugada y con una mancha. En ese momento me fui a comer o me da algo.

Ayer salió de trabajar y se saltó una señal de sentido obligatorio para no esperar la cola que había para salir sin mirar que estaba la policía allí mismo.

En serio, no es normal lo que me rodea.
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