martes, 26 de enero de 2010

La guardia de mi trabajo, siempre efectiva 24 horas al día.

Alguna vez he hablado de las guardias que tenemos que hacer en mi trabajo, pero nunca al detalle. Por ejemplo, hace año y medio tuve un percance con el coche, estuve de baja meses, y cuando tuve el accidente estaba de guardia y a pesar de todo tuve que dar servicio. Cuando operaron a mi suegra del corazón estaba de guardia y me dieron dos días, cuando dije que qué pasaba con la guardia se escucharon grillos… siempre estamos ahí, pese a quien pese.

Le ha sucedido a un compañero una cosa curiosa, estando de guardia tenía cita con el dentista y al llegar a lo que pensaba era un empaste se encontró con una endodoncia. Le anestesian y se la hacen. Cuando llega a su casa suena el dichoso móvil y lo coge, salivilla colgando del labio dormido.

Gestión de incidencias: Hola, soy Marina ¿Quién eres?

Guardia: ofa farina, foy fijelangel

GDI: Hola, mira te llamo porque se ha atascado la junta de la trócola y se están quejando unas jirafas porque la subida de la gerifondia está perdida con la zurrunfuya atómica (sonará a coña, pero cuando te llaman siempre suena algo así, es lo que tiene que no te formen y te den un móvil y un portátil para que des soporte).

Guardia: Fi, gryspozzzzz falanda, derminado de felez y gadiolando perendola.

GDI: Perdona pero no te entiendo.

Guardia: Ez que me zan zacado una fuela y tedo la voca dodvida.

GDI: ¿Te estás quedando conmigo?

Guardia: Do do, que me zan zacado una fuela y tedo la voca dodvida.

GDI cuelga y llama al superior de la guardia. Este no tarda en llamarle cabreadísimo y tras un momento de babeos incomprensibles la mente pensante llega a la conclusión de que el móvil está roto. Al día siguiente le dan uno nuevo a la guardia.

Infumable lo que pasa aquí, creo que he llorado de la risa mientras lo contaba mi compañero.
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